Hace más de medio siglo comenzó una aventura, que consistía en cambiar nuestra forma de vida, en una tierra meramente vitivinícola, la familia Pablo Bellido divisó en el almendro un nuevo motivo para vivir.

 

Hace ya varios siglos, los frailes cistercienses que se encontraban en el Monasterio de Veruela, en plena sierra del Moncayo, empezaron esta revolución agrícola. Trajeron las primeras variedades de Desmayo (largueta) y Desmayo rojo (común), que tuvieron gran acogida en toda la zona.

 

Tras afrontar los muchos problemas que esta aventura conllevaba, esta familia perseveró en su empeño, consiguió salir adelante por la gran pasión que le procesaba a este fruto. Una vez superados estos factores, nos hemos convertido en una empresa líder en la producción de calidad, e innovadora en cuanto a los sistemas de producción.

 

Gracias a la evolución del sector causado por la mecanización y la introducción de nuevas técnicas en la poda, con el consiguiente buen manejo de los productos fitosanitarios, todo esto nos lleva estos tiempos en los que estamos orgullosos de nuestro producto, sacando al mercado una almendra de gran calidad y que tiene numerosas propiedades, todo ello fruto del esmero, que empeña esta familia en esta ardua tarea.

 

Nosotros

"La calidad como forma de vida"

Familia Pablo Bellido

Nuestra explotación

Actualmente tenemos una explotación de un tamaño medio-grande, de 150 Ha de almendro de la variedad Guara. Se trata de una explotación que se encuentra totalmente controlada por sus productores, dándoles el mayor mimo a cada uno de nuestros árboles.

El producto que ofrecemos es una almendra con un sello diferenciador del resto, ya que aporta la personalidad del terruño. Su tierra, su viento, su lluvia, su sequía, incluso la fauna y flora de su entorno, se pueden apreciar como matices en nuestro fruto.

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